Dormir profundamente nutre la vida

“Dormir profundamente nutre la vida”. Ese fue el lema que usó la Asociación Mundial de Medicina del Sueño (WASM) para este año en la conmemoración del Día mundial del sueño. Su objetivo es concientizar e informar a la población sobre los trastornos del sueño y la importancia de una buena calidad de sueño.

 

El sueño cumple un rol fundamental en la vida de las personas, sin embargo un gran porcentaje de la población no le da al sueño la suficiente consideración. La Organización Mundial de la Salud (OMS) decreta que los adultos deben dormir un promedio de siete a ocho horas diarias para mantenerse sanos. 

Trastornos del sueño

En el marco del Día Mundial, la WASM alerta que los trastornos del sueño constituyen una pandemia que amenaza la salud y la calidad de vida de más de un 45% de la población mundial. La Sociedad Española del Sueño (SES) considera que “el sueño profundo es uno de los tres pilares de la buena salud junto con una dieta equilibrada y el ejercicio regular”, destacando que “las personas con un sueño profundo y sin interrupciones experimentan tasas más bajas de hipertensión arterial, diabetes, obesidad y otras enfermedades crónicas”.

Contrariamente las personas con trastornos del sueño como el caso del insomnio, además de mayor riesgo de enfermedades cardiometabólicas, tienen mayor probabilidad de padecer un trastorno mental como la depresión o la ansiedad.

WASM señala que “cada vez hay más estudios que muestran una asociación entre el sueño de corta duración, los trastornos del sueño y la desincronización del ritmo circadiano del sueño con efectos metabólicos adversos. Los cambios en la actividad del sistema neuroendocrino parecen ser los mediadores principales de los efectos metabólicos deletéreos de la falta de sueño, favoreciendo así, entre otras consecuencias, un incremento del apetito. Y cuando se opta por alimentos poco saludables se reduce la motivación por la actividad física”.

La Asociación destaca que “estamos viviendo en una época dorada de las ciencias del sueño, que nos han revelado las vías por las que el dormir y el soñar juegan un papel vital en nuestra toma de decisiones, nuestra inteligencia emocional, nuestra función cognitiva y nuestra productividad y creatividad. Además, la ciencia ha demostrado que el sueño es el mayor potenciador de nuestro rendimiento. Por tanto, está claro que si queremos avanzar y prosperar en nuestro bienestar, debemos empezar por el sueño”.

Dormir bien

La WASM recalca que “el poder dormir bien por la noche aún es un sueño para un importante número de personas”, pero asegura que “es un objetivo que se puede alcanzar con la ayuda adecuada. Y es que si bien hay cerca de un centenar de trastornos del sueño, la gran mayoría son tratables con la ayuda de los especialistas”.

En el marco del Día Internacional del Sueño, la Asociación presentó decálogos con las principales normas de higiene del sueño tanto para los niños como para los adultos.

En el caso de los niños, menores de 12 años, la Asociación incide en la necesidad de establecer una rutina a la hora de dormir, de mantener unos horarios regulares de acostarse y levantarse todos los días de la semana, de evitar la luz y los aparatos electrónicos a la hora de irse a la cama, de realizar ejercicio físico durante el día, y de evitar el consumo de productos con cafeína. A su vez hacen hincapié en lo fundamental de dormir las horas suficientes e informan que los bebés de entre 3 y 12 meses deberían dormir de 14 a 15 horas; los de 1 a 3 años, de 12 a 14 horas; de 11 a 13 horas los niños de 3 a 5 años; de 10 a 11 horas quienes tienen entre los 6 y los 12 años; y de 8,5 a 9,5 horas aquellos de 12-18 años de edad.

Mientras que para los adultos, la WASM destaca también la necesidad de establecer un horario regular para acostarse y levantarse; de limitar las siestas a un máximo de 45 minutos; así como también evitar fumar, evitar el consumo de alcohol hasta 4 horas antes de acostarse, y el de cafeína en las 6 horas previas, lo mismo con las comidas pesadas, picantes o ricas en azúcar que deberían consumirse al menos 4 horas antes de la hora de ir a dormir. Practicar ejercicio regularmente y crear un entorno adecuado para el sueño también son recomendaciones para los adultos, al igual que elegir un libro antes que el celular o algún otro aparato luminoso para conciliar el sueño desde la cama.

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